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La interpretación , el placer el yo y el otro

La interpretación , el placer el yo y el otro.

Considero la interpretación de una obra musical un acto de mediación entre un ser y otro, un reflejo de la necesidad más básica del ser humano, de dar y recibir, de desear y así conseguir  el placer.

Prefiero que este otro sea de carne y hueso y si está físicamente cerca mejor, porque la comunicación se hace más natural y el intercambio resultante de la mediación más rápido, menos angustioso.

Digamos que, por ejemplo, tengo un pollo, quiero venderlo y voy al mercado para tal fin, realizo un papel de vendedor de este pollo, lo expongo , hago una mediación entre mi necesidad y la del otro, el comprador ( el otro) si lo necesita puede valorar el contenido de la mediación a su gusto  y posteriormente habrá el intercambio de pollo por otra cosa.

La búsqueda del placer ha de condicionar todo el acto de la mediación para conseguir el éxito prolongado, o sea la repetición de la mediación ante el mismo sujeto u otro en un futuro.

El individuo que quiere mediar ha de dejar en la existencia al otro para poder exponer en este caso lo que va a vender, ha de jugar sin importarle tanto lo que piensa o se imagina el otro,   no ha convencer sino mediar, interpretar su papel de un ser que quiere vender un pollo.

Así de simple, el vendedor se lo pasa bien, se lo pasá de forma divertida y el otro si lo necesita  compra o usa el objeto de la mediación para su fin egoísta y personal

El cómo se hace todo el proceso decidirá  el valor añadido del acto, que es el placer , el sentimiento humano que ha de condicionar el cómo se hace todo el proceso para no solo evitar la perdida del placer sino aumentar su existencia.

La mediación es similar a un acto sexual en donde te lo has de pasar bien hasta la cumbre y el fin del acto para poder descansar bien a gusto y  así querer otro acto. El placer no es el fin del acto sino el proceso que engrasa su maquinaria global, su esencia.

Someter nuestra mediación a la necesidad del otro real o imaginaria puede ser perjudicial .

Para recibir has de mediar y si te lo pasas bien en el proceso, pues mejor y más podrás mediar en el futuro.

Si todo músico supiera que cuando interpreta sólo está jugando con él mismo y sus compañeros,  con el público y que todo el mundo equilibrado desea pasárselo bien, dar y recibir, entonces desaparecía la iglesia católica y los conservatorios. No interesa creer que el acto que lleva 20 años de trabajo según la enseñanzas actuales musicales occidentales sea algo simple, fácil y natural.

Lamentablemente  nuestra sociedad occidental europea nos han enseñado que para conseguir pasarlo bien primero has de pasarlo  mal.

Allí es donde  entra la iglesia católica con el pecado original, todos somos pecadores desde que nacemos  y los 20 años de estudios en el conservatorio de sometimiento a la voluntad del otro eliminando el placer.

Ambas enseñanzas,  entre otras,  nos obligan a aprender,  a superar este obstáculo artificial  de un otro imaginario agresivo,violento, el dios , la institución, los exámenes : El criterio del otro  para poder interpretar con frescura  y éxito. !Que perdida de tiempo !

En resumen  la mediación  ha de ser divertida, amena , poco importante para así conseguir el resultado de dar y recibir. No hay otro fin. El pollo es la obra musical, el comprador el público y lo que se recibe y se da es dinero, aplausos, cariño y afecto.

Como consejo personal al mediador le digo que no hagas caso a tus profesores, ni a la iglesia, ni a dios, ni a nadie.  Pasatelo bien , no hagas daño  a nadie que no se lo merezca y se acabó la clase de interpretación.

Thomas Lorenzo

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